"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

La fotografía es ADMIRAR LO COTIDIANO

La fotografía es PLASMAR HISTORIA

La fotografía es captar el MOMENTO ADECUADO

La fotografía es ARTE, PASION Y SENTIMIENTO

La fotografía es DELICADEZA Y SENSIBILIDAD

La fotografia es PACIENCIA Y ARMONIA

La fotografía es SABER ESPERAR

Páginas

Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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lunes, 5 de junio de 2017


Miedo



Hace unos días, mientras paseaba, me encontré a mi paso con la imagen que ilustra la reflexión de hoy.

Me detuve ante ella y me hizo pensar y recordar viejas cuestiones de épocas pasadas.

“No puedo remediar tener miedo en determinadas fases de mi vida doctora.” – le dije.

“El miedo es libre, y por tanto está en su perfecto derecho a tenerlo y manifestarlo tal cual como se sienta en cada momento y ante cada situación”. - me respondió mi neuróloga en su consulta.

A veces resulta justificado cuando un contexto determinado nos supera y mostramos sobradas incapacidades de gestionar nuestros sentimientos convenientemente para controlar ese preciso instante.

El miedo, provoca angustia, soledad y pánico estimulado unas veces por la presencia de un peligro real y otras, en cambio, causada por un pánico que no es más que el fruto de nuestra enfermiza imaginación.

El miedo desemboca en desconfianza e impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que deseamos realmente.

El miedo es el indeseable acompañante que manipula nuestro cerebro a su conveniencia llevándonos a su terreno y destruyendo, en gran parte, nuestro ser y nuestra razón.

El miedo abruma, paraliza, agota y al final arrastra y nos precipita al vacío más profundo hasta llegar a destruirnos.

Pero al mismo tiempo, increíblemente, el miedo nos ofrece la oportunidad para poder sobrevivir y adaptarnos, de la mejor manera posible, a nuestro entorno más cercano. 

El miedo sirve para huir y ayuda a alejarnos de un suceso para el cual todavía no estamos suficientemente preparados. 

Cómo la alegría, la sorpresa, la ira, la tristeza y el asco, el miedo es una de las seis emociones primarias ya que se encuentran en esta secuencia las seis expresiones faciales. 

Actualmente tenemos miedo de nosotros mismos, de lo que tenemos, de lo que somos, de lo que podemos llegar a ser e incluso tenemos miedo de lo que no tenemos, de lo que no somos y  de lo que no podemos llegar a ser.

Nuestro pasado es la excusa perfecta para que afloren nuestros miedos, nuestros fracasos y decepciones y sin darnos cuenta vamos desperdiciando día tras día. El paso del tiempo es inescrutable y no caemos en la cuenta de ese “pequeño detalle” 

El miedo es un pesado lastre que soportamos diariamente dentro de nuestra “mochila” y en numerosas ocasiones no sabemos cómo liberar de peso esa molesta “mochila” para poder viajar más libre y feliz en esta vida.

Al final creo que lo importante no es lo que nos ocurre, sino cómo lo afrontamos.

Hacerlo con sabiduría nos llevará a vivir plenamente, en paz y siendo consecuente e integro.

“Estoy solo y muy solo, solo en la noche sola y el silencia alrededor.
Es muy negra la noche de silencio sobrecogedor.
Mi alma, triste, llora y busca luz. Resplandor”


Ricardo López Rubio
(Datos EXIF X100S - ISO200 -f/5,6 - 1/500)

lunes, 10 de abril de 2017

Reconocer




Tal vez, en el preciso instante en que el fotógrafo crea con su cámara una imagen, una parte de su ser y de su alma está siendo recogida en esa fotografía sin darse apenas cuenta de ello.

Involuntariamente un elemento cualquiera nos seduce por alguna causa que, a primera vista, no le encontramos sentido pero éste nos “llama" poderosamente su atención para que lo fotografiemos, para que le demos prioridad, protagonismo y lucidez en la composición final.

A veces, recoger ese momento, ese elemento cotidiano, ese paisaje, ese viejo árbol, esa oxidada escalera…, etc. es como hacer acopio de un fragmento de la vida de uno mismo.

Normalmente un fotógrafo mira, observa y ve a través de una pequeña y mágica ventanilla con la que es capaz de retener visualmente un fragmento de su existencia y de componer una imagen con sentido y vida propia. 

Esa ventanilla es el llamado visor, un elemento de pequeñas dimensiones pero de grandes e infinitas posibilidades con el que intentamos reunir todos los elementos necesarios para obtener el resultado que ansiamos alcanzar.

Amontonar todos esos objetos de una forma coherente, precisa, armónica, ordenada, equilibrada, con vida y alma propia es el fin mismo de cualquier fotógrafo a la hora de crear esa imagen definitiva en ese preciso momento.

Por todo ello, y muchas más vicisitudes, la fotografía es arte en sí misma. La fotografía expresa un sentimiento tanto para el fotógrafo como para la persona que la está visionando. Todas las imágenes tienen un porqué, un mensaje, una idea y un sentimiento implícito que queremos trasmitir.

La fotografía es un medio de comunicación visual que transmite por sí misma, habla por sí misma, tiene sentido por sí misma y da a conocer por sí misma el alma y la realidad del fotógrafo.

Por eso a veces nos reconocemos en las imágenes porque ellas dan vida y ponen voz a los sordos y ocultos pensamientos y a las más recónditas de nuestras sensaciones.

¿Por qué a veces no soy capaz de conocerme ni reconocerme por mí mismo?

¿Por qué me llamó tanto la atención esa escalera?

Muchas preguntas...

¿Será por ello por lo que hago fotografía?.

Ricardo López Rubio.
Datos EXIF (D7100 - ISO 100 - f/5.6 - 1/1000sg.)


jueves, 26 de enero de 2017


Vértigo




Hoy estaba recordando el preciso instante cuando plasmé la imagen que ilustra este nuevo artículo.

Deliberadamente modifiqué los parámetros de mi cámara de retratar para procurar recrear un ambiente de luz y movimiento concreto y siendo fiel siempre a los principios fundamentales de la fotografía. 

Es una imagen difusa e imprecisa al ojo humano. El hecho de su acusada trepidación no es más que el intento de acumular todos los momentos que estaban sucediendo delante de mí y sin renunciar a ninguno de ellos. 

Muchas vidas transitando de un lugar a otro. Cada uno con su pasado, su presente y su futuro y envueltos en un mismo entorno social.

Pretendí recoger el futuro como ese tiempo sobrecogedor, temeroso, convulso y enigmático que continuamente aborda nuestras vidas y que tanto altera nuestro comportamiento diario.

El presente con su incesante y descontrolado movimiento de personas, de luces, de voces capaces todas ellas de pasar inadvertidas y que continuamente transitan en nuestro entorno más cercano alterando nuestra forma de actuar. 

Un instante de vida, recuerdos del pasado, visiones de presente y pensamientos de futuro, captado en un instante y presente en un escenario concreto.

Mil vicisitudes al mismo tiempo, posando y pasando a mi alrededor, y capturadas en tan sólo un “clic fotográfico”.

Sólo queda la imagen de ese preciso momento vivido en ese particular lugar. Lo que existió como un efímero presente se ha convertido en un eterno recuerdo. 

Y así cada día…

Que vértigo!!!

Ricardo López Rubio
Datos EXIF (X100 - ISO 800 - 23 mm - f/8,0 - 0,6 sgs.)



sábado, 3 de diciembre de 2016










Resquebrajado






Como si de un mal augurio de tratara, como si la vida en ese preciso instante me quisiera decir algo, me encontré el otro día en mi camino con la fotografía que ilustra esta nueva y triste reflexión.

Admiré el esbelto, majestuoso y robusto pino, situado al margen izquierdo del camino aupado sobre una pequeña loma porque sobresalía de entre todos los que allí se encontraban.

Observé con profundo pesar que una de sus ramas principales había sido desgajada de cuajo por, seguramente, un súbito rayo caído en la fuerte tormenta de la noche anterior y cercenando gran parte de su vida y quitándole la fuerza, el vigor y la belleza que poseía.

Decenas de años creciendo, luchando por sobrevivir, por hacerse fuerte y por lograr obtener con garantías un lugar entre los de su especie, en la naturaleza, en su entorno, y con el principal fin de albergar y dar vida y cobijo bajo sus hermosas y frondosas ramas.

Como si de un mal símil se tratara, hoy un sinsentido más ha conseguido conquistar su hueco en esta miserable y repugnante vida. Una vida que imperativamente nos ha tocado vivir para no sé bien qué.

Una vida que no hace más que escenificar acontecimientos y atmósferas de terror, de miserias, de injusticias, de muertes.

Una vida que no hace más que destrozar familias, arruinar futuros, frustrar ideas, romper ilusiones.

Una vida enferma, una vida injusta, una vida vil y rastrera que cercena el futuro de muchos inocentes por el simple y absurdo capricho del ”señor que la dirige” por ahí.

Otro sinsentido más se ha adueñado súbitamente de la vida de unos amigos llevándose con él al padre de familia y dejando huérfanos a tres pequeños niños y una mujer.

Un sinsentido, sin fuste, sin justificación alguna.

¿Que consigues con esto Dios? ¿Que mal han cometido estos amigos? Que ganas con eso? ¿Y ahora que?

Otro amigo más me deja en esta vida. No sólo me deja un poco más huérfano de seres queridos, sino que aumenta el mal sabor de boca y el sinsentido que, ya de por sí, me supone esta vida.

Has resquebrajado una familia, unos amigos, una vida.

Esto es la vida?.




Ricardo López Rubio
(Datos EXIF - D7100 - ISO 100 - 40 mm - f/5,6 - 1/640 sgs.)