"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

La fotografía es ADMIRAR LO COTIDIANO

La fotografía es PLASMAR HISTORIA

La fotografía es captar el MOMENTO ADECUADO

La fotografía es ARTE, PASION Y SENTIMIENTO

La fotografía es DELICADEZA Y SENSIBILIDAD

La fotografia es PACIENCIA Y ARMONIA

La fotografía es SABER ESPERAR

Páginas

Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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jueves, 26 de enero de 2017


Vértigo




Hoy estaba recordando el preciso instante cuando plasmé la imagen que ilustra este nuevo artículo.

Deliberadamente modifiqué los parámetros de mi cámara de retratar para procurar recrear un ambiente de luz y movimiento concreto y siendo fiel siempre a los principios fundamentales de la fotografía. 

Es una imagen difusa e imprecisa al ojo humano. El hecho de su acusada trepidación no es más que el intento de acumular todos los momentos que estaban sucediendo delante de mí y sin renunciar a ninguno de ellos. 

Muchas vidas transitando de un lugar a otro. Cada uno con su pasado, su presente y su futuro y envueltos en un mismo entorno social.

Pretendí recoger el futuro como ese tiempo sobrecogedor, temeroso, convulso y enigmático que continuamente aborda nuestras vidas y que tanto altera nuestro comportamiento diario.

El presente con su incesante y descontrolado movimiento de personas, de luces, de voces capaces todas ellas de pasar inadvertidas y que continuamente transitan en nuestro entorno más cercano alterando nuestra forma de actuar. 

Un instante de vida, recuerdos del pasado, visiones de presente y pensamientos de futuro, captado en un instante y presente en un escenario concreto.

Mil vicisitudes al mismo tiempo, posando y pasando a mi alrededor, y capturadas en tan sólo un “clic fotográfico”.

Sólo queda la imagen de ese preciso momento vivido en ese particular lugar. Lo que existió como un efímero presente se ha convertido en un eterno recuerdo. 

Y así cada día…

Que vértigo!!!

Ricardo López Rubio
Datos EXIF (X100 - ISO 800 - 23 mm - f/8,0 - 0,6 sgs.)



sábado, 3 de diciembre de 2016










Resquebrajado






Como si de un mal augurio de tratara, como si la vida en ese preciso instante me quisiera decir algo, me encontré el otro día en mi camino con la fotografía que ilustra esta nueva y triste reflexión.

Admiré el esbelto, majestuoso y robusto pino, situado al margen izquierdo del camino aupado sobre una pequeña loma porque sobresalía de entre todos los que allí se encontraban.

Observé con profundo pesar que una de sus ramas principales había sido desgajada de cuajo por, seguramente, un súbito rayo caído en la fuerte tormenta de la noche anterior y cercenando gran parte de su vida y quitándole la fuerza, el vigor y la belleza que poseía.

Decenas de años creciendo, luchando por sobrevivir, por hacerse fuerte y por lograr obtener con garantías un lugar entre los de su especie, en la naturaleza, en su entorno, y con el principal fin de albergar y dar vida y cobijo bajo sus hermosas y frondosas ramas.

Como si de un mal símil se tratara, hoy un sinsentido más ha conseguido conquistar su hueco en esta miserable y repugnante vida. Una vida que imperativamente nos ha tocado vivir para no sé bien qué.

Una vida que no hace más que escenificar acontecimientos y atmósferas de terror, de miserias, de injusticias, de muertes.

Una vida que no hace más que destrozar familias, arruinar futuros, frustrar ideas, romper ilusiones.

Una vida enferma, una vida injusta, una vida vil y rastrera que cercena el futuro de muchos inocentes por el simple y absurdo capricho del ”señor que la dirige” por ahí.

Otro sinsentido más se ha adueñado súbitamente de la vida de unos amigos llevándose con él al padre de familia y dejando huérfanos a tres pequeños niños y una mujer.

Un sinsentido, sin fuste, sin justificación alguna.

¿Que consigues con esto Dios? ¿Que mal han cometido estos amigos? Que ganas con eso? ¿Y ahora que?

Otro amigo más me deja en esta vida. No sólo me deja un poco más huérfano de seres queridos, sino que aumenta el mal sabor de boca y el sinsentido que, ya de por sí, me supone esta vida.

Has resquebrajado una familia, unos amigos, una vida.

Esto es la vida?.




Ricardo López Rubio
(Datos EXIF - D7100 - ISO 100 - 40 mm - f/5,6 - 1/640 sgs.)

viernes, 11 de noviembre de 2016



Hacer o crear una fotografía.

Fotografía participante en la muestra fotográfica VESTIGIA TEMPORIS titulada PRESENCIAS DEL PASADO


Me preguntaban hace unos días, en la inauguración de una muestra fotográfica en la que participaba junto a otros compañeros de afición, que elementos utilizo para hacer una fotografía.

Se interesaba por la clase de objetivos que suelo utilizar, si uso luz de flash, filtros, marca y modelo de cámara de retratar y un sinfín de preguntas sobre los utensilios, más o menos necesarios, para dar forma a una imagen.

No me resulto extraño que obviara otros elementos. Hoy en día la fotografía es una expresión artística considerada muy a la baja y que está al alcance de todos.

Además, la irrupción del mundo digital y el perfeccionamiento continuo de los dispositivos hacen que se valore menos el trabajo que conlleva crear una fotografía.

Y es que no es lo mismo hacer una fotografía que crear una fotografía.

Esperé unos instantes antes de contestarle al considerar la pregunta de gran enjundia y procurando ser muy cauteloso dadas las diversas interpretaciones que proporcionamos los profanos en la materia y con las que muchas veces solemos errar y pasarnos de “sabios”.

El primer elemento que utilizo en la búsqueda y creación de una fotografía es el más transcendental e importante de todos. El sentido artístico de la fotografía.

¿Y en qué consiste? – me preguntó

Es la nostalgia y pasión que me estimula en exclusiva en un lugar concreto y en un instante determinado. Es ese efímero instante en el que la vida se detiene, de repente, ante mí, para que la capture con mi máquina de retratar.

Cuando realizo una fotografía, le dije, procuro que por sí misma sea capaz de trasmitir fielmente la realidad del momento en el que me encuentro.

Posteriormente incorporo los patrones, leyes y normas elementales para conseguir una sencilla y acertada composición.

Puntualizo la luz y ambiente adecuados creando una atmósfera que evoque interés por la escena.

Depuro el punto de enfoque y ajusto la precisión de la nitidez en los fragmentos más trascendentes de la imagen.

Elijo la profundidad de campo adecuada que sea capaz de dirigir visualmente hasta donde pretendo llegar.

Incorporo líneas rectas y curvas para desplazarme a través de la imagen y crear movimiento en la escena dándole vida.

Después pulso el pequeño y mágico botón del disparador y la tecnología se encarga de hacer el resto del proceso.

La suma de cada uno de esos elementos conformará la imagen resultante y así, en algunas ocasiones, consigo el sentimiento deseado y la imagen buscada.

“¿Le he contestado a su pregunta?” – le dije. 

“Ya lo creo que sí. Ahora entiendo perfectamente la diferencia entre hacer y crear un fotografía.” – me contestó con complacencia.

Y allí lo dejé. Sólo, absorto e intrigado, admirando de nuevo la misma imagen, pero esta vez, de manera muy diferente a como antes la veía. 

Retener la sublime belleza y sensibilidad
Es un equilibrio extremadamente precario e irrepetible.
Todo ha ocurrido en una fracción de segundo;
al siguiente…,
…la escena ya no está.

(Manuel E. Mira)

Ricardo López Rubio
(Datos EXIF : D7100 - ISO 100 - f/5,6 - 30")

domingo, 9 de octubre de 2016


Fotografía


Desde siempre se ha utilizado la fotografía como el recurso para rescatar visualmente momentos del olvido, dar luz a los recuerdos, tocar y revivir nuestro pasado. Algo así como contar historias.

Es curioso como de unos años a esta parte ha proliferado la afición por la imagen y la necesidad, cada vez mayor, de hacer uso de ella.

El tránsito de la era analógica a la digital ha sido la eclosión del mundo fotográfico como un poderoso medio de expresión en todas los ámbitos y al alcance de todas las clases sociales.

Con la sofisticación y pluralidad de los distintos dispositivos móviles de los que disponemos, el crear una fotografía se ha convertido últimamente en un acto impensado y cualquier elemento que transita por delante de nosotros puede ser capturado sin ningún tipo de esfuerzo ni conocimientos previos.

La cercanía de las nuevas tecnologías y la sencillez de uso de las redes sociales han ayudado mucho a esta globalización descontrolada de la imagen que continuamente nos llega a nuestros dispositivos electrónicos.

El abaratamiento de estos elementos tecnológicos ha sido el componente que faltaba para que el hecho de realizar una fotografía se convierta en una tarea compulsiva donde ya no existen límites de ninguna clase.

Captar esos momentos y detalles, dejando constancia del período y lugar vivido, y que además podemos ver en tiempo real, no sólo nosotros, sino el resto del planeta se ha convertido en un elemento muy atrayente e incluso cautivador.

A primera vista todo parece fluir positivamente para el entorno fotográfico, (globalización, cercanía, abaratamiento...), pero no es así, ya que actualmente cualquier pretexto es bueno para hacer una fotografía y lamentablemente obviamos criterios, técnicas o leyes compositivas que acompañan a una buena imagen.

Hemos olvidado que la fotografía es emoción, es sentimiento, es pasión, es recuerdo y, por supuesto, es arte.

Es una expresión plástica capaz de captar, en un imperceptible intervalo de tiempo, un momento de nuestra vida y dejar presente en cada una de ellas un trozo de nuestra alma.

La fotografía tiene que contener intención y estar al tanto de que hay un por qué del autor detrás de cada imagen.

La fotografía sintoniza con lo que le sucede al fotógrafo, que medita, piensa y siente en el momento de apretar el disparador.

La fotografía es equilibrio, unidad,  sutileza, predictibilidad, realismo, continuidad y, por tanto, necesita su tiempo y su forma para ser plasmada de forma correcta.

La fotografía está inmersa en un modelo de cambio donde todos y cada uno de nosotros mostramos nuestra opinión haciendo de ella un mero instrumento comunicativo y obviando su carácter artístico y pasional.

La magia que desde siempre ha significado el poder admirar una fotografía en papel fotográfico, hasta incluso haber formado parte del lento y mágico proceso de revelado químico, ha sido absorbida ante el agresivo empuje del mundo digital sobre el analógico en el que prima la instantaneidad como la característica principal.

Esto ha provocado que marchemos en el mismo sentido, buscando lo mismo, retratar lo mismo, pero antes que nadie y, por tanto, sacrificando calidad y obviando donde está la instantánea en ese preciso momento.

Si sientes pasión por la fotografía y luchas por evitar lo efímero de cada imagen, seguro que sabes de qué estoy hablando. Verdad?



Ricardo López Rubio
(Datos EXIF D-7100 - ISO 3000- f/5,6 - 1/200 sgs)