"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

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Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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miércoles, 28 de octubre de 2015

La espera.



No voy a negar, por extraño que esto parezca, que las cuestiones relacionadas con la muerte me han fascinado desde siempre. Ese halo de misterio que lo envuelve constantemente ha llamado mi interés por la trascendencia que para todo ser vivo tiene.

Hablamos de la muerte con demasiada ligereza, como si alguno de nosotros supiéramos lo que realmente es, o incluso, como si supiéramos quien o que nos espera en yo que sé que sitio o lugar, si es que lo hay naturalmente.

Es curiosa la cantidad de manifestaciones que podemos expresar acerca de la muerte. Cada uno la ve de una manera diferente según sus creencias, gustos, deseos o ilusiones y el caso es que todas esas elucubraciones son perfectamente válidas.

La muerte, a veces, nos evoca miedo, pero miedo a lo desconocido, al misterio que puede haber al “otro lado” de esa imaginaria línea que separa este mundo de lo, repito, desconocido.

¿Cuándo atravesaré esa “línea”?
¿Cómo atravesaré esa “línea”?
¿Qué habrá tras esa “línea”?

Son muchas preguntas que el ser humano se ha ido haciendo y es que, al final de “nuestro camino” aquí, cuando nos toque el “turno”, encontraremos que hay al otro lado de esa línea.

Desearemos encontrarnos en algún lugar donde poder llegar a ser quienes realmente ansiamos ser, en un lugar sin barreras ni limitaciones de ningún tipo. Un lugar donde poder explotar nuestro yo más auténtico. Un lugar donde consigamos hacer realidad todos nuestros sueños y alcanzar todas nuestras metas. Y ser totalmente libres.

Escuché el otro día una conversación entre dos personas, muy bien ataviadas y enjoyadas y con una salud que, a primera vista, era mucho más que aceptable. Entre sorbo y sorbo, de un reconfortante café que disfrutaban, filosofaban acerca de las avenencias de sus vidas y dando voz a sus pensamientos más profundos.

Me interesé mucho por sus afirmantes pero inconclusas manifestaciones acerca de sus vidas por lo que decidí prestar más atención para no perder el hilo a tan sugestiva conversación.

Una de ellas decía con total convicción que era muy feliz, que estaba conforme con todo lo que tenía y que daba gracias por la vida que estaba disfrutando. Que su vida, continuaba diciendo, no la cambiaba por nada.

En esto se hizo un silencio en su conversación y la otra mujer le preguntó mirándola directamente a los ojos:

“¿Entonces, si eres tan feliz, te gustaría vivir de nuevo?”

“¡No, ni hablar!” – le contestó rápidamente a su amiga.

Otro silencio se adueñó de la conversación y, como si de un infranqueable muro se tratara, ambas mujeres dejaron de mirarse y derivaron su vista hacia otro lado. Un lado bien distinto al de otras muchas ocasiones.

Nadie quiere morir, pero nadie quiere repetir. Que contradicción no?

Y es que la muerte no asusta, no incomoda. Su espera sí. 












Ricardo López Rubio
(Datos EXIF - D7100 - ISO100 - 70mm - f/5,6 - 1/1000 sg)