"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

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Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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domingo, 9 de octubre de 2016


Fotografía


Desde siempre se ha utilizado la fotografía como el recurso para rescatar visualmente momentos del olvido, dar luz a los recuerdos, tocar y revivir nuestro pasado. Algo así como contar historias.

Es curioso como de unos años a esta parte ha proliferado la afición por la imagen y la necesidad, cada vez mayor, de hacer uso de ella.

El tránsito de la era analógica a la digital ha sido la eclosión del mundo fotográfico como un poderoso medio de expresión en todas los ámbitos y al alcance de todas las clases sociales.

Con la sofisticación y pluralidad de los distintos dispositivos móviles de los que disponemos, el crear una fotografía se ha convertido últimamente en un acto impensado y cualquier elemento que transita por delante de nosotros puede ser capturado sin ningún tipo de esfuerzo ni conocimientos previos.

La cercanía de las nuevas tecnologías y la sencillez de uso de las redes sociales han ayudado mucho a esta globalización descontrolada de la imagen que continuamente nos llega a nuestros dispositivos electrónicos.

El abaratamiento de estos elementos tecnológicos ha sido el componente que faltaba para que el hecho de realizar una fotografía se convierta en una tarea compulsiva donde ya no existen límites de ninguna clase.

Captar esos momentos y detalles, dejando constancia del período y lugar vivido, y que además podemos ver en tiempo real, no sólo nosotros, sino el resto del planeta se ha convertido en un elemento muy atrayente e incluso cautivador.

A primera vista todo parece fluir positivamente para el entorno fotográfico, (globalización, cercanía, abaratamiento...), pero no es así, ya que actualmente cualquier pretexto es bueno para hacer una fotografía y lamentablemente obviamos criterios, técnicas o leyes compositivas que acompañan a una buena imagen.

Hemos olvidado que la fotografía es emoción, es sentimiento, es pasión, es recuerdo y, por supuesto, es arte.

Es una expresión plástica capaz de captar, en un imperceptible intervalo de tiempo, un momento de nuestra vida y dejar presente en cada una de ellas un trozo de nuestra alma.

La fotografía tiene que contener intención y estar al tanto de que hay un por qué del autor detrás de cada imagen.

La fotografía sintoniza con lo que le sucede al fotógrafo, que medita, piensa y siente en el momento de apretar el disparador.

La fotografía es equilibrio, unidad,  sutileza, predictibilidad, realismo, continuidad y, por tanto, necesita su tiempo y su forma para ser plasmada de forma correcta.

La fotografía está inmersa en un modelo de cambio donde todos y cada uno de nosotros mostramos nuestra opinión haciendo de ella un mero instrumento comunicativo y obviando su carácter artístico y pasional.

La magia que desde siempre ha significado el poder admirar una fotografía en papel fotográfico, hasta incluso haber formado parte del lento y mágico proceso de revelado químico, ha sido absorbida ante el agresivo empuje del mundo digital sobre el analógico en el que prima la instantaneidad como la característica principal.

Esto ha provocado que marchemos en el mismo sentido, buscando lo mismo, retratar lo mismo, pero antes que nadie y, por tanto, sacrificando calidad y obviando donde está la instantánea en ese preciso momento.

Si sientes pasión por la fotografía y luchas por evitar lo efímero de cada imagen, seguro que sabes de qué estoy hablando. Verdad?



Ricardo López Rubio
(Datos EXIF D-7100 - ISO 3000- f/5,6 - 1/200 sgs)