"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

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Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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miércoles, 27 de abril de 2016









Admiración.




Repasando cuidadosamente unos de los soportes magnéticos donde celosamente guardo una pequeña parte de mis fotografías, me encontré en una de las carpetas con la imagen que ilustra la reflexión de hoy y con la que intento trasmitir gráficamente una idea, sentimiento o crítica hacía algo o alguien.

Tiene algunos años y está tomada desde una calle estrecha y larga. Es una mañana de viernes Santo durante el recorrido de la tradicional procesión de “Los Salzillos” en la ciudad de Murcia.

Esta fotografía cumple con el protocolo que, a mi criterio, debe contener una imagen. Me provoca numerosos sentimientos encontrados y, en absoluto, me deja indiferente. 

Profundo respeto, intensa soledad, inquietante recogimiento, denodada pasión, milagrosa fe, extraordinaria admiración, ancestral tradición, descomunal esfuerzo y muchas más pasiones que encajarían perfectamente al ver el semblante de este nazareno estante al que no conozco personalmente y del que ni tan siquiera sé su nombre.

De entre todos esos sentimientos voy a rescatar sólo uno de ellos. No es el destacarlo por ser más importante que los otros, sino porque éste en concreto aglomera especialmente los valores que requiero para ilustrar este nuevo artículo y no es otro que el sentimiento de admiración.

Dice nuestro poco usado diccionario de la RAE que admiración es : “Lo que causa sorpresa a la vista o consideración de algo extraordinario o  inesperado” o “ver, contemplar o considerar con estima o agrado especial a alguien o algo que llaman la atención por cualidades juzgadas como extraordinarias”.

De todos es bien sabido que nuestra Semana Santa es un signo de identidad de los murcianos. Posee unas características propias, diferentes a las de otras ciudades, y por eso las hacen ser únicas en el mundo.

En cada ciudad, en cada pueblo, en cada pedanía e incluso en cada barrio se celebran los tradicionales desfiles procesionales rememorando la pasión y muerte de Jesús e indefectiblemente, cada uno de ellos, llevan su impronta nos guste más o menos.

El que tengan un marcado carácter festivo es por ser como somos. La particularidad de nuestro clima, la tradición, la historia, el costumbrismo y nuestra singular cultura nos da forma para actuar como lo hacemos y también porque desde hace unos años la permisividad de unos y de otros es manifiesta.

No puedo dejar de mirar hacia otro lado cuando pasan las vicisitudes que últimamente están ocurriendo dentro de una, llamémosle, expresión pública. 

Se está desbordando todo y estamos perdiendo el respeto y el valor a las obras y acciones de los demás. Se pasa de la libertad al libertinaje, como dicen ahora los adolescentes, en “cero-coma”.

Faltamos al respeto, desconocemos el sentido de las cosas, excusamos los principios básicos y lo que, en este caso, es costumbre, participación, tradición y respeto se ha convertido en la excusa perfecta para distorsionar el sentido de esta tradición. 

Esta vez es una procesión pero sirve cualquier otra manifestación para observar con demasiada naturalidad estos actos de “efervescencia” emocional que han pasado a ser rutina y gozan de la displicencia de la gente. 

Gritar en mitad de una procesión, reír a carcajadas, cruzar y pasear descaradamente por el recorrido, por poner unos pocos ejemplos, es insultar nuestras raíces, nuestra cultura, nuestro patrimonio. 

Es insultarnos a nosotros mismos.

En fin, toda mi admiración hacia ese hombre que en silencio portaba con firmeza, como buen estante, su vara.


Recogimiento, fe, tradición, pasión, cultura… no sé lo que le mueve a mi personaje a hacer eso, a mí me mueve una profunda admiración y le doy las gracias por ello.

Ricardo López Rubio
(Datos EXIF - D7000 - ISO 100 - f/6,0 -1/100 sg)