"Ese instante en el que la vida se detiene de repente para que yo la capture con mi máquina"

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Tras mi foto, ¿Por qué?

TRAS MI FOTO es el motivo que me ha llevado a compartir con el mundo algunas de las aficiones que más llenan mi vida y que ocupan gran parte de mi tiempo libre.
La fotografía y la escritura me proporcionan la libertad que necesito. Con ellas expreso mis sentimientos, mis vivencias y mis inquietudes.
TRAS MI FOTO es un baúl, el cual iré compartiendo y llenando, poco a poco, paso a paso y foto a foto.
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miércoles, 20 de abril de 2016









Buenas maneras.



Esta mañana, aún a medio amanecer, mientras las luces todavía no matizaban el madrugador horizonte, he tomado el autobús urbano para desplazarme a mi lugar de trabajo.

Antes de que llegara el llamado “coche de línea” me he reencontrado en la parada con mis habituales y desconcertantes vecinos de espera que silenciosamente, como siempre, aguardaban móvil en mano, la llegada del ansiado vehículo público al igual que yo.

Tras más de veinte minutos de silencioso plantón hace la súbita y obligada parada avisándonos con su presencia gracias a sus destemplados frenos.

Accedo al interior del autobús donde, un día más, he vuelto a reencontrarme con las anónimas y desconocidas personas de siempre, con las entremezcladas conversaciones de siempre y con el frío y aséptico conductor de siempre.

Me he encontrado con el mismo muchacho adolescente que siempre está sentado en el primer asiento, tras el aséptico conductor, mirando por los grandes y limpios ventanales y escondido bajo su enorme capucha de recio algodón absorto en su mundo con unos grandes y estrafalarios auriculares y manipulando, con ansiedad, su dispositivo móvil.

Quién sabe si para “comunicarse virtualmente” con sus “amigos virtuales” o para huir, aún más, de los que de cerca le rodeamos cada día.

Me he encontrado, y desplazado del resto de viajeros, con el joven inmigrante de color, con triste y perdida mirada. Siempre viaja de pie, agarrando con una mano una barra vertical para evitar perder el equilibrio y con la otra sujetando con fuerza su pequeña y vieja mochila. Ataviado con ropas hoscas, ajadas y descoloridas parece estar esperando una oportunidad para poder salir adelante y vivir un poco mejor.

Un poco más al fondo me he encontrado con el viejo hombre, de pelo cano, bien vestido, menudo, arrugado, marcado por la vida, de aspecto cansado pero firmemente agarrado a su resistente y viejo bastón de madera.

A su lado me he encontrado con la joven madre llevando firmemente en brazos a su pequeño hijo. El durmiendo plácidamente, en cambio ella con cara triste, preocupada, cansada. Vestida con uniforme de trabajo, bostezando disimuladamente y dejando testimonio claro de su cansancio.

En el otro lateral me he encontrado con la joven estudiante, apurando los últimos minutos, antes de su inminente examen repasando los apuntes y recitando suavemente y con cadencia todo su contenido.

Y en el centro de este pequeño teatro me he encontrado también al grupo de sabias mujeres que ponen voz rompiendo el silencioso trayecto.

Nos relatan sus quehaceres diarios, sus recetas, sus asuntos,  sus enfermedades, sus dolencias, hasta incluso una de ellas alzando la voz más que las demás, se jacta de sus devaneos amorosos.

Juzgan, prejuzgan, critican, se entrometen en las vidas de los otros dando "sabios" consejos y farmacopeas diversas para su mejor vivir. Saben más que nadie. Yo creo que son mujeres sabias

En fin, que lo que se dice discreción, evidentemente no la hay. Chismorreo gratis todo el que quieras y más. Y me pregunto :

¿Dónde está la línea del bien o del mal?  ¿Dónde están las buenas maneras y el respeto? ¿Hay algún tratado para ello?

Como dice mi amigo Pepe : "Hay gente para todo"

Veremos mañana que nos cuentan estas audaces y locuaces fieras de la palabrería barata.













Ricardo López Rubio
(Datos EXIF - D7100 - ISO100 - 62mm - f/8 - 1/200 sg)